¿Cómo disfrutar de Menorca en 5 días?

Vivir el sueño menorquín es una experiencia que todos queremos saborear al máximo, pero es difícil decidir qué hacer y qué no cuando el tiempo de vacaciones que tenemos es limitado.

Para ayudarte a exprimir todo el sabor de la isla, desde Pwani hemos elaborado esta pequeña lista de actividades que harán de tus vacaciones un recuerdo inolvidable. Y sabemos lo que decimos, por algo vivimos en Menorca.

Día 1: Disfrutar de los contrastes entre los puertos de Mao y Ciutadella

Cada uno a su manera, ambos son  de gran hermosura, siendo el puerto de Mahon uno de los puertos naturales más grandes del mundo con 5 kilómetros de longitud y un calado de 3 a 9 metros. Rodeado por una hermosa naturaleza, su entrada en barco nos permite observar la imponente muralla y la Igelsia de Santa María, así como divisar la isla del rey, la cual alberga un antiguo hospital militar y los restos de una hermita.

El puerto de Ciutadella, mucho más pequeño, conserva el encanto del antiguo pueblo pescador que sigue siendo a día de hoy, y desde en donde podemos observar a los marineros que salen en Llaüt, el barco tradicional. Su encanto radica en las antiguas casitas de pescadores construidas aprovechando las cuevas naturales del propio puerto y los restaurantes, enclavados en la antigua muralla de la Ciudadela. Una joya de ingenio y belleza en la que además se puede disfrutar de la gastronomía tradicional marinera disfrutando de la las vistas a la bahía

Dos puertos y dos ciudades muy diferentes, pero en las que se respira la tranquilidad y placidez menorquinas.

Día 2: Visitar el Mercat des Peix y Ciutadella

Visita obligada en Ciutadella es el antiguo mercado del pescado, uno de los lugares más emblemáticos y en donde podrás saborear de toda la frescura de los productos locales en un entorno de gran encanto.

Lo mejor que puedes hacer es dar un paseo alrededor de la plaza, pudiendo observar las antiguas carnicerías adosadas al edificio del Seminario; entrar al Mercat des peix y comprar alguno de los pescados más reconocidos en Menorca, como el Cap Roig o unas buenas gambas recién pescadas para que te las preparen en alguno de los emblemáticos bares de la plaza, como es can’Ulises, mientras disfrutas del ir venir de la vida del mercado sentado bajo los soportales.

Día 3: Excursión a caballo por el Camí de Cavalls:

Hacer un tramo de Camí de Cavalls es la excusa perfecta para vivir la Menorca más natural. Este antiguo camino recorre toda la costa menorquina pero si no tienes tiempo, lo mejor es hacer un pequeño tramo a caballo, disfrutar de las vistas y de este maravilloso animal de raza autóctona. El protagonista indiscutible de las tradiciones y fiestas de los pueblos menorquines.

Día 4: Un día de Mercado artesano por las calles de Es Migjorn

Decir Menorca es decir artesanía, por eso no os podéis perder uno de los tradicionales mercados artesanos de la isla, conocido por sus numerosas actividades culturales y talleres. Podéis recórrelo cómodamente con una abarca 100% tradicional y se celebra cada martes de 21:30-23:30.

Día 5: Visitar una masía menorquina y saborear un desayuno típicamente payés:

desayuno-payes-menorcaFoto: Sant Patrici – Ferreries

La Menorca de campo, la que inspira esta paz y disfrute natural donde nacen nuestras abarcas.

Se trata de la Menorca agrícola, responsable de deliciosas sobrasadas e infinidad de tipos de quesos. Una Menorca que representa la cara interna de la isla, la de la tierra firme de la que se alimentan hombres y animales. En donde las largas jornadas de trabajo inspiran desayunos cargados de energía y alimentos autóctonos elaborados artesanalmente por los payeses y que tú mismo puedes disfrutar.

Una gran opción para descubrir la cara más campestre de la isla es el Hort de Sant Patrici, un predio modernizado en el que disfrutar de desayunos y quesos de elaboración propia, o vinos para quienes prefieran disfrutar de esta experiencia al atardecer.

Una noche: Dormir en una de las maravillosas calas de la isla:

Las cálidas noches de verano son perfectas para disfrutar de la suave brisa marina al atardecer y dejar que el manto nocturno pinte de estrellas el cielo.

No encontrarás un cielo más limpio y libre de contaminación lumínica que el menorquín. La noche se convertirá en una experiencia inolvidable, mientras esperas a que llegue uno de los primeros amaneceres del país. Si escoges una noche con luna llena, quizás hasta puedas observar los peces mientras te das un chapuzón.

 

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