La “especulación comercial” de la abarca menorquina

La abarca menorquina es un símbolo de Menorca en el mundo, es tradición, es conocimiento, es familia y economía menorquina, pero sobre todo, representa quienes somos. Si, somos merecedores de que nos reconozcan la autoridad exclusiva para decir “Abarca de Menorca”, “Sandalia menorquina”, “menorquinas” o por el contrario, los oportunistas pueden hacer negocio con nuestra tradición, historia y saber hacer, como si tales minucias no tuvieran la más mínima importancia. Casi lo podríamos calificar de intrusismo profesional, competencia desleal o incluso robo de identidad geográfica. Pero buen, esto es sólo nuestra opinión.

Hasta hace algunos años, antes del boom de las ventas online, pocas empresas vendían abarcas a través de internet, hoy nos encontramos ante un mercado saturado de productos de moda y calzado, entre los cuales se encuentra la abarca menorquina. Un escaparate a nivel mundial en el que la fama y buen nombre de la abarca de Menorca tiene su propia clientela. Un mercado tejido con el sudor de más de 300 familias menorquinas que viven directamente de su elaboración y gracias a cuyo esfuerzo diario se conoce hoy la sandalia menorquina en el mundo….¿Es que acaso merecemos que cualquier oportunista recoja el fruto de un modelo de sandalia exclusivo de Menorca, con más de 300 años de antigüedad  y que precisamente por este motivo tiene el derecho a llevar su nombre?

Hagan la prueba, busquen sandalias menorquinas online y verán cómo las empresas de venta online se reproducen como Gremlins. Rápidamente aparecerán en el buscador cientos de imágenes de venta de productos similares a la abarca pero que han sido producidos fuera de Menorca, utilizando otras técnicas y sin un control de calidad, eso sí, usurpando nuestro nombre ….

¿Les parece justo?

Como cuentan en El Mundo, a las marcas que fabricamos abarcas en Menorca, tampoco nos parece justo.

La odisea de comprar online la “Auténtica abarca menorquina”

Comprar auténticas menorquinas  online se ha convertido en poco más que una Odisea, hay que ser un verdadero experto para que no te den gato por liebre. El hecho de que cientos de productos estén etiquetados como abarcas menorquinas o sandalias de Menorca, provoca confusión en el comprador quien adquiere un producto a cuya producción se le atribuye una región geográfica y unos estándares de calidad propios de dicha región. Finalmente se sentirá engañado, echando al traste el buen nombre y la confianza del consumidor, quien pronto comenzará a asociar la abarca con un producto mediocre, de baja calidad y poca durabilidad. Todo lo contrario a la realidad.

Las menorquinas, un símbolo del slow life

Menorca y productos como el queso de Mahón, los capazos menorquines o las abarcas, son algunos de los ejemplos de producción artesanal que sobreviven en este mundo de economía liberal y velocidades de vértigo. Son el reflejo de un estilo de vida al que muchos desean volver, el slow life: disponer de tiempo para tener tiempo.

Además de la maravillosa naturaleza y las aguas turquesas que envuelven esta isla, la magia de Menorca radica en el poder disfrutar de todo ello bajo un modelo de producción rico en matices, calidades y artesanía que requiere tiempo y amor para su elaboración. Cuando compramos productos que simplemente emulan los productos menorquines, como en el caso de las abarcas, echamos al traste con un modelo de vida justo para las personas y la naturaleza. Un modelo de vida que respeta el entorno y no lo contamina.

Las abarcas menorquinas: comercio justo dentro y fuera de nuestras fronteras

Desde hace años que las libertades económicas crecen más rápido y vorazmente que los derechos de los pueblos, y es por eso que las redes de comercio justo se hacen hueco en el corazón del consumidor. Una loable labor que tiene en cuenta a los pueblos de regiones lejanas, sus derechos y necesidades, a veces ya perdidos, y en un intento de recuperación o subsistencia.

Ahora tenemos el cercano caso de Menorca frente a nosotros, el ejemplo de cómo la especulación comercial, el intrusismo y la utilización ilegítima de las palabras ligadas a la tierra de Menorca como “sandalias menorquinas” “Menorquinas” o “Abarcas de Menorca” , se han convertido en un mantra comercial engañoso para el consumidor e injusto para los legítimos productores de abarcas, los menorquines.

Mera especulación comercial que utiliza el nombre de un pueblo dejándolo en un desastroso lugar y que se siente desprotegido mientras observa como su nombre es utilizado sin que las autoridades hagan nada al respecto, a la vez que le roban su forma de subsistencia.  A este paso las redes de comercio justo se verán obligadas a extender sus escaparates, incluyendo productos europeos en los que se reivindiquen los mismos valores y trazabilidad de producto que los de tierras lejanas.  Una muestra más del esfuerzo civil frente al pasotismo gubernamental.

Y es que cuando permitimos que se etiqueten productos, tanto online como fuera de internet, con frases engañosas y falsas toponimias, el consumidor está siendo engañado y desconoce en dónde se producen realmente esas sandalias o en qué condiciones se encuentran esos trabajadores, al tiempo que se menoscaba la forma de vida de un lugar cercano y en la propia España como es Menorca.

Si no tiene el sello “Avarca de Menorca”…. desconfía

Existen cientos de imitaciones de “Avarcas de Menorca”, pero eso no implica que tengan la calidad y cualidades necesarias de las que siempre ha hecho gala este producto. Una forma de comprobarlo es exigirle al vendedor que nos muestre el sello de garantía de Avarca de Menorca. Una forma sencilla de asegurarnos de que es un producto que sigue unos determinados estándares de calidad y al que están suscritas reconocidas marcas de abarcas isleñas, como Castell Menorca, Ría y Mibo frente a marcas usurpadoras de la palabra Menorca y sus derivados como son Menorquinas Popa y Abarca Shoes.

Intrusismo y especulación comercial de la abarca: el robo de una identidad geográfica

Lo cierto es que la abarca es mucho más que una sandalia, está ligada a la tierra, a los predios y al campesino. Los mismos que le dieron forma y consistencia a un calzado heredado de los romanos que evolucionó según necesidades ligadas al suelo de Menorca. Porque cuando hablamos de Menorca, hablamos de la necesidad de auto abastecimiento, de autosuficiencia, de reciclaje y de respeto por la naturaleza. Gracias a estos valores intrínsecos a nuestra gente y nuestra forma de vida se ha ganado la abarca el nombre de menorquina, porque no hay otra con las mismas características en el mundo, porque es tradición y cultura, tanto si la ley lo reconoce como si no, una sandalia menorquina ha de estar elaborada en Menorca, o no tiene autoridad moral para utilizar nuestro identidad.

Este post simplemente nuestra opinión y seguro que la de muchos otros menorquines. Pero al parecer una visión demasiado sentimental para los jueces, visto el fracaso frente al poder judicial.

 

 

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